Cada año, la FIDH guía a más de 60 representantes de sus asociaciones miembros por los meandros de los principales órganos de las Naciones Unidas y de sus sesiones. Esto permite que sociedades civiles de países especialmente cerrados, como Argelia, China, Sudán, Siria o Vietnam, informen a las Naciones Unidas acerca de la situación de los derechos humanos en estos países e interpelen a la comunidad internacional.
En el marco del Consejo y del Subconsejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la FIDH ofrece así a los defensores de los derechos humanos una oportunidad única para dirigirse directamente a los miembros de los órganos de control, a los funcionarios de las Naciones Unidas y a los representantes de los gobiernos y las ONG.